La Capilla Real de Granada es el mausoleo de Isabel I de Castilla y Fernando II de Aragón, los Reyes Católicos. Construida entre 1505 y 1517 junto a la Catedral, en el corazón del centro histórico, es uno de los monumentos más cargados de historia de España: el lugar que los propios monarcas eligieron como descanso eterno, símbolo del fin de la Reconquista y del nacimiento de la España moderna. La entrada cuesta 7€ (gratuita para menores de 12 años) y puede reservarse online en Tickets Granada Cristiana.
La decisión no fue casual. Tras la conquista de Granada en 1492 —el último reino musulmán de la península ibérica— Isabel y Fernando convirtieron la ciudad en el símbolo máximo de su proyecto político y religioso. Enterrarse aquí era una declaración de intenciones: Granada representaba la culminación de la Reconquista, y su mausoleo debía estar donde todo había terminado.
En 1504, antes de morir, la propia reina Isabel dio la orden de construir la capilla. Las obras comenzaron en 1505 bajo la dirección del arquitecto Enrique Egas, uno de los grandes nombres del gótico tardío en España, y se prolongaron hasta 1517. Pero ni Isabel ni Fernando llegaron a verla terminada: sus cuerpos reposaron durante años en el Convento de San Francisco de la Alhambra hasta que en 1521 el emperador Carlos V ordenó el traslado definitivo.
Desde fuera, la Capilla Real apenas se ve. Encajonada entre la Catedral, la antigua Lonja y la iglesia del Sagrario —edificios levantados sobre lo que fue la Mezquita Mayor de Granada— solo muestra una fachada exterior. Pero ese contraste entre los sobrios muros lisos y la exuberante ornamentación de sus pináculos, cresterías y portada plateresca es precisamente la mejor carta de presentación del estilo gótico tardío o isabelino: una arquitectura que guarda toda su riqueza para el interior.
Dentro, la nave única de planta rectangular se cubre con bóvedas de crucería de una elegancia extraordinaria. La luz entra filtrada y el espacio invita al recogimiento. Todo está concebido para dirigir la mirada hacia el centro, donde aguardan los sepulcros.
El corazón de la visita son los dos monumentales sepulcros de mármol blanco que ocupan el centro de la capilla, separados del resto por la célebre reja de Bartolomé de Jaén, una de las obras maestras de la rejería renacentista española.
El sepulcro de los Reyes Católicos es obra del escultor italiano Domenico Fancelli, tallado en Génova con mármol de Carrara. Fernando aparece en armadura militar, con las manos sobre la espada; Isabel, con un sencillo traje cortesano que transmite, según los expertos, su carácter y su humildad. El segundo sepulcro, que acoge los restos de Juana I —conocida como Juana la Loca— y Felipe el Hermoso, es obra de Bartolomé Ordóñez y se considera aún más refinado que el primero.
Un detalle revelador: la cabeza de Fernando descansa sobre una almohada más alta que la de Isabel. Se dice que es porque en las disputas sobre quién debía ocupar el lugar preeminente, los artesanos resolvieron la cuestión con ese sutil centímetro de diferencia.
Lo que muy pocos visitantes saben es que los magníficos sepulcros de mármol son, en realidad, monumentos conmemorativos. Los restos verdaderos de los monarcas se encuentran en una cripta subterránea, accesible por una pequeña escalera. Allí descansan, en sencillos féretros de plomo, Isabel, Fernando, Juana, Felipe y el infante Miguel de la Paz —nieto de los Reyes Católicos, hijo de su hija Isabel y del rey de Portugal, que murió con apenas dos años y que, de haber sobrevivido, habría heredado tanto España como Portugal.
Anexa a la capilla, la sacristía fue reconvertida en museo siguiendo las instrucciones que la propia Isabel dejó en su testamento: quería que sus pertenencias más preciadas acompañaran su memoria en este lugar. El resultado es una colección de una densidad histórica difícil de superar.
Entre las piezas más destacadas se encuentran el cetro de la reina —de un metro de longitud, con remate superior romboidal y adornos de hojas superpuestas— y la espada de Fernando, obra de taller italiano, probablemente florentino, de 92 cm de largo con empuñadura chapada en oro grabado. También se conservan la corona de Isabel, su cofre personal y lo que fue su espejo —una pieza de estilo renacentista de 72 cm que con el tiempo fue reconvertida en custodia. Capillarealgranada
Además, el museo alberga una notable colección de pintura flamenca, con obras atribuidas a Rogier van der Weyden, así como tablas italianas y libros que pertenecieron a la reina, quien era una ávida coleccionista de arte. GuruWalk
Un episodio histórico que merece mención: cuando Franco visitó Granada en 1939, expresó su deseo de llevarse la espada de Fernando. El capellán real se negó en redondo. La espada sigue en su vitrina.
La Capilla Real está en pleno centro histórico de Granada, en la Calle Oficios, a escasos metros de la Catedral y a menos de 10 minutos a pie desde la Plaza Nueva. Es el monumento más accesible de todos los que gestiona Tickets Granada Cristiana: sin necesidad de transporte, encadenado naturalmente con una visita a la Catedral o un paseo por la Alcaicería.