Isabel de Castilla dictó su testamento el 12 de octubre de 1504, poco antes de fallecer, estableciendo el deseo de que sus restos descansaran en la ciudad de Granada. En este artículo te explicamos de qué murió Isabel la Católica y cómo se desarrolló su entierro, uno de los episodios más relevantes de nuestra historia.
Verás cómo fue el cortejo fúnebre que atravesó media Castilla en pleno invierno, dónde fue enterrada en un primer momento y cuándo sus restos llegaron al lugar donde descansan hoy.
Muerte de Isabel la Católica: ¿de qué murió?
La reina Isabel falleció el 26 de noviembre de 1504 en Medina del Campo (Valladolid), a la edad de 53 años. Había caído enferma en esa misma localidad en el verano de aquel año. Según diversos escritos de la época, la causa de su muerte fue una hidropesía, que algunos estudios actuales relacionan con un cáncer de útero, aunque otros autores han propuesto explicaciones distintas y no existe una conclusión definitiva.
En sus últimos meses sufrió altas fiebres, hinchazón de piernas y úlceras en las extremidades. Cabe destacar que la intensa vida que tuvo la reina de Castilla provocó que su salud y su apariencia se asemejaran a las de una mujer mayor de lo que era.
El viaje hasta Granada
Siguiendo el deseo de Isabel de ser enterrada en Granada, se organizó un cortejo fúnebre compuesto por alrededor de 200 personas. Así se dio inicio a un viaje de más de 600 kilómetros.
Debido a que la travesía se realizó a finales de noviembre y principios de diciembre, las temperaturas eran muy bajas y, además, se sucedieron intensas lluvias que dificultaron la marcha.
Durante el trayecto, que duró unos veinte días, se realizaron numerosas paradas para descansar y reponer fuerzas en lugares como Arévalo, Cardeñosa, Toledo, Manzanares, Linares, Alcalá la Real o Pinos Puente, entre otros.
A mediados de diciembre de 1504 (las fuentes sitúan la llegada entre el 17 y el 18) alcanzaron Granada, entrando por el Arco de Elvira y recorriendo calles simbólicas hasta llegar a la Alhambra, lugar en el que iba a ser enterrada.
El entierro de Isabel la Católica en la Alhambra
En su testamento, Isabel la Católica determinó ser enterrada en el Monasterio de San Francisco de la Alhambra con un hábito franciscano, y así se hizo en diciembre de 1504. Más tarde, en 1516, se le uniría Fernando de Aragón, quien quiso descansar junto a su esposa.
El traslado a la Capilla Real de Granada
Sin embargo, Carlos V decidió que sus abuelos debían ser enterrados en la Capilla Real de Granada, que habían ordenado construir los Reyes Católicos en 1504 y que nunca llegaron a conocer. Por ello, el 10 de noviembre de 1521 se produjo el traslado de los reyes hasta la cripta en la que permanecen hasta hoy.
Sobre ellos se elaboró un impresionante mausoleo obra del escultor florentino Domenico Fancelli, donde podemos observar las figuras yacentes de Isabel y Fernando, siguiendo un programa iconográfico celestial.
También hay que poner de manifiesto que, junto a ellos, están enterrados su hija Juana y su esposo Felipe, además de su nieto Miguel de la Paz.
Preguntas frecuentes sobre la muerte y el entierro de Isabel la Católica
¿De qué murió Isabel la Católica?
Las crónicas de la época atribuyen su muerte a una hidropesía. Algunos estudios actuales apuntan a que se habría desarrollado por un cáncer de útero, aunque otros autores han sugerido otras causas y no hay una conclusión definitiva.
¿Cuándo y dónde murió Isabel la Católica?
Murió el 26 de noviembre de 1504 en Medina del Campo (Valladolid), a los 53 años de edad.
¿Cuánto duró el viaje del cuerpo de Isabel la Católica hasta Granada?
El cortejo fúnebre tardó unos veinte días en recorrer más de 600 kilómetros desde Medina del Campo y llegó a Granada a mediados de diciembre de 1504, en pleno invierno y con lluvias intensas.
¿Dónde está enterrada Isabel la Católica?
En la cripta de la Capilla Real de Granada, junto a su esposo Fernando, su hija Juana, su yerno Felipe y su nieto Miguel de la Paz. Fue enterrada primero en el Monasterio de San Francisco de la Alhambra y trasladada a la Capilla Real en 1521.
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Como se ha podido observar a lo largo de este artículo sobre el entierro de Isabel la Católica, la reina consideraba la conquista de Granada uno de los hechos más simbólicos de su reinado y sentía una profunda admiración por esta ciudad, lo que la llevó a elegirla como destino de sus restos mortales.
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